jueves, 28 de febrero de 2008

"La Muerte" Duodécimo color

Qué nos lleva a ése estado, a estar completamente fuera de cuánto nos rodea por estar, de manera precisa, completamente inmersos. El desamparo? La soledad? El más auténtico pavor? Ese momento exacto en el que la vida y la muerte son lo mismo, en el que sientes con verdadero deseo estar más muerto que vivo, como si sin saberlo fueras creyente de una religión que no existe... O quizá de la única religión que existe de verdad: la humana. Por qué sentir si no la paz en la muerte, por qué si no desearla? Querer morir es querer escapar, huir, desaparecer, que nadie pueda verte. Querer morir es querer cruzar un puente que no conoces, llegar a un lugar donde nunca estuviste pero que imagias mejor. Por qué.

Querer morir es querer seguir viviendo, querer morir, en realidad es querer matar al mundo y seguir viviendo, como si tuvieras la certeza de que eso es posible, con la impotencia de saber que no puedes hacerlo de otro modo.

Querer morir es querer dejar de ver lo que ves. A veces fuera, a veces dentro, pero no basta con cerrar los ojos, ni los oídos. Querer morir es querer viajar lejos. Escondernos. Simplemente.

Es lo único que poseemos en verdad. La única realidad: el puente que nos separa de aquello que nos aterroriza y que de seguro podemos cruzar cuándo nos venga en gana.

Por ello quizás la inocencia de la juventud nos convierte en amigos de la dama muerte, a algunos. Lo que no sabemos es que su sombra nos acabará acompañando toda la vida. Cuando has visto más allá es tarde para olvidar lo ya aprendido.

Mar Cantón